Me sorprendió que nos cobrara 5 dólares extra (quince dólares en total en lugar de diez) porque había tenido que llevarnos a tres lugares distintos. Yo no estaba de acuerdo y le di diez dólares. Me conecté con un grupo de gente y jugamos al volleyball, tomamos unos tragos y me contaron un poco acerca del lugar y del país en general. Retorné al albergue que había elegido anteriormente y tomé una ducha fría. Una hora más tarde la gente empezó a salir, y no entendíamos muy bien por qué. Toma otro trago, y le pagué al hombre del bar con efectivo. Más tarde me di cuenta que el cambio que me dio era dinero falso. |