Allí uno podía conseguir de todo, desde zapatos hasta joyas, desde comida hasta dispositivos eléctricos, como viejos televisores o ventiladores, Dentro del mercado había un terrible olor, así que no nos quedamos. Apenas me fui a acostar, una música a un volumen increíblemente alto comenzó a sonar desde la habitación justo debajo de la mía. La música era tan fuerte que no pude dormir a pesar de que estaba terriblemente cansado. Aunque tuvimos que compartir las ruinas con unos 3000 turistas más, y esto realmente le quitó algo de magia al momento, de todas maneras puedo decir que Machu Picchu nos dejó una impresión imborrable. |