Nos cambiamos a otra habitación que era un poco mejor y nos quedamos allí una noche. Al día siguiente nos mudamos a otra habitación, antes de irnos a un hotel mejor. Era importante alojarnos en un buen lugar. Algunas de las personas me habían invitado a cenar con ellas, y yo acepté de buen grado. Pronto descubrí que iban a cenar en su propio apartamento y a cocinar ellos mismos. Me encontré pelando patatas crudas. Nuestro pescador paró el bote y su niña de nueve años abrió una caja con recuerdos, ropa y sombreros. Estábamos en el medio de un río, no íbamos a ningún lado y entonces tuvimos que empezar a comprar cosas. |