De repente tuvo que vomitar, y desafortunadamente vomitó en los zapatos de nuestro nuevo amigo y en sus propios jeans. Fue muy vergonzante, especialmente porque este hombre nos había tratado tan bien. Muy pocas veces escuché a alguien hablar tan mal de su país, pero eso no es problema mío. Apagamos las luces a la medianoche y esperamos poder dormir unas horas. El tren se estremecía y nos hacía saltar en nuestras camas. Si quieres, podemos intercambiar mensajes y emails en inglés y en español para poder mejorar y ejercitar un poco. Creo que sería bueno corregir los mensajes del otro. Yo necesito practicar, de lo contrario me olvido de todo. |