Fuimos a cenar con la pareja holandesa a un restaurant de pescados y mariscos, muy recomendado en nuestra guía de viajes Lonely Planet. Estaba bien, y la pasamos de maravilla con nuestros amigos. Apenas me fui a acostar, una música a un volumen increíblemente alto comenzó a sonar desde la habitación justo debajo de la mía. La música era tan fuerte que no pude dormir a pesar de que estaba terriblemente cansado. El mejor lugar para comer fue, en nuestra humilde opinión, el café Tamarin. La atmósfera era una de mochileros, pero con estilo. La gente estaba allí sentada con sus laptops y libros de guía de turismo. |