Al día siguiente hicimos el tour para ver la Península. La excursión en sí era muy aburrida, y el guía no tenía nada para decir que realmente me interesara. La zona es estéril y completamente llana. Apenas me fui a acostar, una música a un volumen increíblemente alto comenzó a sonar desde la habitación justo debajo de la mía. La música era tan fuerte que no pude dormir a pesar de que estaba terriblemente cansado. Al final del día fuimos a visitar el museo de la guerra de Vietnam. De hecho, se llama museo de la guerra Americana. Le dá a los visitantes occidentales un nuevo punto de vista de los hechos sucedidos hace cuarenta años. |