El pueblo era pequeño y el gerente del hotel pudo llamar a todas las agencias de taxi. Verificaron con sus radios y una hora después el conductor nos trajo las valijas. No quería que le pagáramos extra, pero insistimos. Muy pocas veces escuché a alguien hablar tan mal de su país, pero eso no es problema mío. Apagamos las luces a la medianoche y esperamos poder dormir unas horas. El tren se estremecía y nos hacía saltar en nuestras camas. Espero que nos podamos encontrar cuando vengas a Málaga, podremos pasar unos lindos momentos juntos. Yo puedo cocinar una rica comida Española. Te veo pronto. Espero que estés bien, espero tu email, pero debes estar ocupado. |