Durante el viaje al centro de la ciudad nos impresionó la cantidad de motocicletas, la contaminación y el estrés que había en esa ciudad. Después de haber estado dos días en una pequeña aldea nos habíamos olvidado cómo era la ciudad. Pasamos el día entero sin hacer nada, sólo esperando el autobús nocturno que nos llevaría al área montañosa norte de Vietnam, cerca de la frontera con China. El tren salió alrededor de las diez de la noche. Lo primero que hicimos fue almorzar, lo que fue la primera experiencia normal de ese día. Después nos dijeron que tomemos un bote. Un pescador y su joven hija estaban remando, y continuamos en el río. |