Clara estuvo de acuerdo, hace más de un mes, en darme los datos de sus conocidos de NYU y Columbia. Acabo de hablar con ella hace un momento y me dijo que usted me podría ayudar a enviar esos archivos. Almorzamos, visitamos algunas tiendas, el mercada, la playa y volvimos. A la mañana siguiente nos despertamos muy temprano, salimos del hotel y fuimos hacia el puerto desde donde salía el ferry. Nuestro ferry salía a las diez. La cena en este pueblo no fue nada extraordinario, y el restaurant tampoco. La mayoría de los mozos y hasta el propio dueño estaban más interesados en el resultado del partido de fútbol que en sus invitados. |