Al llegar a la puerta, salteándonos la fila, empezamos a hablar con un hombre de Nueva York, y por casualidad descubrimos que tenía muy buenas conexiones con gente del club y nos podía ayudar a entrar. Pero escuchando esto una y otra vez, algunos se acostumbraron aún más a los mensajes sin importancia y a este tipo de presentación. Es un círculo vicioso, para algunos es una situación difícil de manejar. Aunque la región era bellísima y el pueblo era encantador, me recordaba demasiado a casa, y decidimos seguir viaje. Llamamos a Aerolíneas Argentinas muy temprano para reservar pasajes ese mismo día. |