A veces tenía la ayuda de una organización mundial, pero casi siempre él trabajaba con el apoyo de unos pocos voluntarios de Europa, en particular de Holanda y de España. No estaba fácil por mi hermano. Se llamaba Samy y se ofreció a llevarnos a varios lugares. Al principio nos molestaba, ya que no paraba de hablar en el camino desde el aeropuerto hasta el hotel, y creíamos que nos quería vender algo. Un año después ya trabajaba como diseñadora gráfica. Un año más tarde el mismo pero en otra empresa pero no me permitían dibujar y avanzar con mi trabajo. Me sentí muy mal con eso fenómeno. |