Nos sentamos en el balcón y vimos que el hotel tenía una piscina en el piso superior, pero no tuve el coraje de meterme. Se veía demasiado sucia y no había nadie allí, entonces pensé que yo no necesitaba ser el primero en probarla. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Creo que lo mejor será volver al español. Me llevará dos años escribir una carta entera en alemán, y no creo que tenga tiempo de hacerlo en este momento. ¿Crees que eso significa que no me tomo esto en serio? |