Aunque la guía de turismo mencionaba un hotel de tres estrellas, ni siquiera tuvimos que entrar al lobby para saber que no dormiríamos allí. Elegimos otro de los hoteles recomendados y nos fuimos en el taxi. Fuimos a cenar a un restaurante Hindú, y mi esposa y yo teníamos miedo de que nos haga mal la comida, y nos revuelva el estómago, justo un día antes de tener que tomar el tren de regreso a la capital. Gracias por corregir mi Alemán, siempre me confundo con las palabras que ponen el verbo al final. Como el zu, el ab y el an… Son todas nuevas para mí. Realmente me gustaría que siguiéramos siendo amigos. |