El amigable dueño del hotel nos recomendó un restaurant fuera del centro, así que caminamos unos 20 minutos en la noche fría junto con la otra pareja. Éramos los únicos comensales en ese restaurant. Realmente me preocupa la salud de la gente obesa, especialmente los que conozco en persona (amigos, parientes), porque es bien sabido que los que tienen sobrepeso tienen mayores posibilidades de sufrir ataques cardíacos. Los buses llenos de gente, los colores y la cantidad de casinos en el camino nos dejaron maravillados. Nos habían dicho que Lima no era muy seguro, así que decidimos quedarnos sólo una noches, antes de seguir hacia Cuzco. |