Elegimos esa lujosa habitación, pero cuando el payaso en la recepción nos dijo que no la podíamos utilizar a menos que pagáramos una diferencia, decidimos cambiarnos a la segunda mejor habitación, por el precio que habíamos pagado. Sin embargo, si la situación no es tan mala, necesitan ser dos veces más cuidadosos con cualquier cambio, ya que algunos cambios pueden tener resultados opuestos o desfavorables. No hay cambios que no tengan riesgo. En lugar de comprarle, le regalamos nuestros chocolates suizos para que nos dejara en paz. Y funcionó: el niño pasó a la siguiente pareja de turistas en el bar y trató de venderles el chocolate suizo por 2 pesos. |