Estábamos un poco preocupados acerca de entrar a Vietnam porque las normas específicamente indicaban que había que tener dos hojas en blanco en el pasaporte para la Visa, y el pasaporte de mi esposa estaba lleno. Si podía llegar tan lejos en el Galaga, y deshacerme de naves enemigas, estaba seguro que podría hacerle frente al huracán Iván. Decidí ir a México luego de desayunar dos muffins secos del aeropuerto. Al día siguiente, ya sentíamos que lo peor de las molestias debidas a la altura había pasado, por lo que decidimos tomar un bus local hasta el Valle Sagrado, un punto clave de los asentamientos de la civilización Inca. |