Pues, él fue voluntario para trabajar en la frontera con Perú, con los indígenos. Querían salvar el bosque natural y los pueblos cerca de los grandes ríos. Viven en diez (o doce) cabañas de madera. Este consistía en un pequeño museo y un monumento que mostraba las calaveras de algunas víctimas de la guerra civil. Era triste, brutal y daba miedo. Ciertamente no es el lugar a donde uno llevaría turistas en el primer día. Hola, que tal? Te he escrito a la dirección de e-mail que me mandaste en el ultimo mensaje pero no se si ha llegado algo porque no has respondido durante muchas veces y no si leíste mi mensaje. |