Como de costumbre, tuvimos problemas con el hotel. Llegamos a medianoche y al ver la habitación mi esposa decidió que no dormiríamos allí. Tenía razón, era un lugar sin ningún tipo de atmósfera. Tomé el avión de AA a Cancún y llegué allí a eso de las dos. Era mi primera vez en México. Esa misma noche tenía reservado un vuelo a La Habana, pero no estaba totalmente seguro si debía tomarlo o no. Cenamos en un restaurant Chino no lejos de nuestro hotel, pero no era nada bueno. Caminamos de regreso y nos fuimos a dormir temprano. A la mañana siguiente nos buscaron en la calle de los mochileros. |