El hombre de la recepción era bastante amigable y me dio las llaves de las suites del hotel. La primera suite no tenía ventanas. Volví y amablemente le pedí lo mismo pero con ventanas. Me dio otras llaves. Robert quiere contarnos no sólo de la naturaleza y sus secretos, pero también de la habilidad del ser humano de reconocer lo que pasa a nuestro alrededor. Sólo vemos el lado lindo si leemos y no analizamos. No hace falta que diga que Machu Picchu no es famoso porque sí. Puedo decir que fue uno de los mejores momentos de nuestro viaje. Temprano por la mañana tomamos el tren hacia Aguas Calientes.