Había todo tipo de gente sentada en el restaurante, locales y turistas extranjeros. Uno podía ver que la ciudad tenía algunos lugares modernos y que éste no era el Vietnam que nos habíamos imaginado. Elegí una habitación en el centro del pueblo. Fui a la playa del norte de la isla, que era supuestamente la más hermosa. Había muchos turistas tirados en la arena, pero todavía me sentía como un extranjero. Al ser nuestra primera vez de visita en Sudamérica, especialmente Perú, nos impresionamos un poco las primeras horas. Ya en el aeropuerto nos dio la sensación de que todo el mundo quiere algo ($$$) de ti. |