Al llegar a la puerta, salteándonos la fila, empezamos a hablar con un hombre de Nueva York, y por casualidad descubrimos que tenía muy buenas conexiones con gente del club y nos podía ayudar a entrar. Hice planes para visitar un concurso de surf con una chica que había conocido el primer día. Decidimos encontrarnos a las diez de la mañana en su casa. Yo no podía mantener mis ojos abiertos y decidí irme a dormir. A la mañana siguiente nos despertamos un poco más tarde de lo habitual. Al salir del hotel, vimos que el pueblo y la región eran impresionantes. Desierto y volcanes altísimos a nuestro alrededor. El lugar era soberbio. |