Fuimos a cenar con la pareja holandesa a un restaurant de pescados y mariscos, muy recomendado en nuestra guía de viajes Lonely Planet. Estaba bien, y la pasamos de maravilla con nuestros amigos. Así que puedes ver que el problema es puramente psicológico. No es que no me gusta, es más bien un problema de que me estoy imaginando lo que estoy comiendo. Siempre trato de pensar en el animal vivo. En Pisac, visitamos el mercado, que seguramente alguna vez fue auténtico, pero que hoy está completamente dirigido a los turistas. De todas formas lo disfrutamos, comimos maíz fresco y compramos un gorro de lana abrigado. |