Nuestro destino principal no era Camboya, y en realidad habíamos decidió agregar este país a nuestro itinerario a último momento. Estábamos muy contentos con la decisión que habíamos tomado, y disfrutamos cada segundo allí. El ferry me llevó a la isla. Sentado al lado mío iba un señor del lugar con dos paquetes de cerveza, y parecía bastante borracho para esta hora del día. Me ofreció algo de cerveza y yo fui muy amable con él. En lugar de comprarle, le regalamos nuestros chocolates suizos para que nos dejara en paz. Y funcionó: el niño pasó a la siguiente pareja de turistas en el bar y trató de venderles el chocolate suizo por 2 pesos. |