La puerta del auto aún estaba abierta, así que no se podía ir. Por suerte, pasaban dos extranjeros y les pedimos que nos ayudaran. Nos pagaron el taxi y nos previnieron, diciendo que estas situaciones eran comunes. Llegué a la punta sur de la isla y visité el faro. También recuerdo haber visitado unas tortugas o cocodrilos que había cerca de allí. Yo no era la única persona que paseaba por la isla en motocicleta. Les debe haber llevado años y miles de trabajadores el poder llevar a cabo la tarea de construir complejos tan espectaculares como ese. Tomamos muchas fotografías y caminamos de vuelta al taxi. |